34 años de
oficio
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Soy Cristina. Durante treinta y cuatro años tuve una pequeña joyería en el sur de Buenos Aires, en una de esas calles de adoquines donde el tiempo camina más despacio. Un local que nunca sentí como un trabajo, sino como mi casa.
El oficio no lo aprendí en ningún libro. Me lo enseñó don Pedro, un hombre de manos pacientes para el que empecé a trabajar siendo muy joven, y que me enseñó a mirar antes de tocar. Con los años armé mi propio taller, un lugar aparte y tranquilo, donde nacía cada pieza antes de llegar a la vitrina.
En todos estos años, muchas mujeres entraron por mi puerta y se quedaron en mi vida. Volvían por una fecha especial, por un regalo, o simplemente a saludar y a contarme cómo estaban. Algunas las vi crecer, casarse, volverse abuelas. Así entendí que una joya casi nunca se trata de la joya. Se trata de un momento, de alguien que se quiere acordar, de una mujer que quiere sentirse ella misma.
Hace tres meses, la vida me pidió otra cosa. Héctor, mi marido, el hombre que está a mi lado desde siempre, tuvo un derrame. Desde entonces me necesita de otra manera, y yo quiero estar. Por eso decidí cerrar. No es un final triste. Es simplemente mi turno de cuidarlo, como él me cuidó a mí toda la vida.
A principios del mes pasado cerré la puerta de mi local por última vez. Ahora quiero que cada pieza que me queda encuentre su lugar, y lo que reciba por ellas me ayudará a adaptar nuestra casa para que Héctor pueda vivir cómodo y seguro. Que ninguna se quede guardada en una caja, sino sobre la piel de una mujer que la haga suya. Si estás del otro lado leyendo esto, gracias. Ojalá una de estas piezas te acompañe, y lleve con ella un poco de todo lo que puse en cada una.
Con cariño,
Cristina
La palabra de mis clientas
Al ser un boutique chiquito no sabía bien qué esperar, pero salió todo perfecto. Llegó en el plazo indicado y tal cual las fotos. Una tienda seria, recomiendo.
Escribí con una duda antes de comprar y tuve respuesta en menos de dos horas, con mucha amabilidad. Eso me dio la confianza para avanzar. Pedí varias piezas y llegó todo en perfectas condiciones.
El envío tardó un par de días más de lo que esperaba. Dicho eso, estuve informada en todo momento y eso se agradece. Las piezas valieron la espera. Volvería a comprar.
Me llegó todo impecable, cada pieza en su propia cajita. Se nota el cuidado en cada detalle. Un placer de principio a fin.
Quería comprar antes de que cierre y me alegro de haberlo hecho. Trato cálido y todo cumplido tal como se promete. Me llevé varias piezas y no podría estar más conforme.
Lo que ves es lo que te llega, sin sorpresas. Hice un pedido grande, algunas piezas para mí y otras de regalo, y todo en orden. Una tienda de confianza, gracias por la seriedad.
Los productos llegaron bien y la atención fue buena. Le pongo tres estrellas porque el seguimiento del envío no se actualizaba y me puse nerviosa. Al escribir tuve respuesta al toque y se solucionó, pero el mal momento lo pasé.
Segunda compra y de nuevo conforme. Lo bueno es que el plazo prometido se respeta, sin excusas. Da gusto comprar tranquila en un lugar así.
Estuve al tanto de cada paso del pedido, desde la compra hasta la entrega. Esa comunicación constante hace la diferencia. Llegó todo perfecto. Muy recomendable.
Me dio un poco de pena enterarme de que cierra, así que quise llevarme algunas piezas para tener un recuerdo. Una experiencia muy buena en general, todo bien atendido. Gracias por estos años.